dilluns, 22 de desembre de 2008

No olvides aquel año...: Koldo Aldai


No conviene olvidar cuando comenzamos a arar este presente, cuando junt@s, ciudadan@s libres y mandatari@s responsables, aventamos la semillas de este ahora diferente. Recuerda, todo comenzó aquel año con la gran crisis. Habíamos tocado fondo, no sólo en la economía, sino también en la forma de estar en el mundo, de vincularnos entre nosotr@s. La vieja y agresiva civilización del provecho particular a costa de la tierra y las correctas relaciones humanas, ya no daba más de sí, tenía los días contados. Al otro lado de las aguas, alguien nos recordó por televisión que no estaba todo perdido, que los horizontes los dibujábamos nosotr@s, que pese a los tiempos difíciles, junt@s podíamos. Entonces una fiebre de esperanza comenzó a contagiarse por todas las geografías del planeta.

Recuerda hermana, fue en el 2008 cuando comenzó a girar el destino, cuando supimos que unid@s un día lo conseguiríamos. Fue ese hombre de color quien en noviembre nos devolvió la fe en nosotr@s mism@s, quien sopló un susurro interpelante a cada uno de nuestros oídos: "Yes, we can".

La consigna corrió, se rebotó y reenvió por todos los medios. Después de años de compromiso y esfuerzo colectivo, estamos camino de lograrlo... Fue en el 2008 cuando invertimos la historia. Aquel gran político vino en el momento oportuno, cuando alcanzábamos la raya sin vuelta atrás, a punto de caducar todos los calendarios. Llegó corriendo con su “sueño” bajo el brazo. Se lo había encomendado otro excepcional líder de color que había pagado con su vida el “atrevimiento”. Ya casi fuera de la hora, nos recordó que merecía la pena intentarlo. Sabía que no se postulaba sólo a presidir el gobierno de los EEUU, sino a encarnar la esperanza sobre la tierra. La esperanza no sólo ganó en las urnas de Norteamérica, sino en los corazones de buena parte del mundo. Se abrió poco a poco camino y ahora, tras aquel punto tan crítico, pudimos conquistar este presente de sostenibilidad del planeta, de creciente paz y felicidad colectivas.

Aquel año inolvidable, el coraje se adueñó de nuestras almas y comenzamos por fin a pensar y actuar en un plural sin límites, en clave planetaria. Aquel mandatario simulaba hablar sólo a los americanos, pero en realidad se dirigía a todos los habitantes del planeta. Aquel líder extraordinario en el año 2008 nos recordó que sí, que tod@s juntos@, más allá de nuestras banderas, ideologías, religión y condición social, podíamos ganar la batalla a la guerra, al hambre y la miseria, a la injusticia, al cambio climático… El convencimiento atravesó mares y abismos, superó ríos y montañas. "Yes, we can" alcanzó los labios de todos los colores, de todas las razas y latitudes.

Recuerda hermana, fue grande aquel año. El viejo mundo no daba más de sí y nos unimos para cocrear uno definitivamente diferente. La gran crisis nos brindó la oportunidad de cuestionar toda una civilización agotada y su paradigma materialista y egoísta del “sálvese quien pueda”. Empezó otra forma solidaria de relacionarnos con la madre tierra y sus reinos, por supuesto entre los humanos...

Los cielos comenzaron a bajar, los imposibles de siempre a aterrizar. Tantas cosas comenzaron a dar la vuelta. Los puños se abrieron, los pechos se ensancharon y las fronteras difuminaron. Lo pequeño volvió a ser hermoso. El verde ganó al cemento, la química dejó en paz a los campos, los cañones se recordaron arados y los hombres hermanos.

Guarda en tu memoria aquel tiempo en que se empezaron a gestar las más amplias alianzas de gobiernos y ciudadan@s en favor de este mundo, en muy alta medida, justo y fraterno que ahora por fin disfrutamos. Nos la jugamos todos junt@s y por eso ganamos. Nos unimos para apostar por la carta de la vida sobre la tierra, la carta del cooperar, la carta del compartir, por eso estamos ahora donde estamos.

Recuerda hermana, no te olvides por nada de aquel año en que el viejo mundo comenzó a morir y el nuevo a surgir; aquel año en que culminó la deriva y se enderezó nuestro rumbo colectivo. No olvides aquella hora en que despertamos con el tiempo justo para evitar que nuestra nave planetaria se estrellara.

Sacúdeme si me alcanza de nuevo el olvido, hermana; olvido de quiénes somos y de todo lo que juntos, en cooperación y armonía, podemos… Nunca más la memoria tan perdida, los ojos tan cerrados, nunca más…

Zubielki 21 de Diciembre de 2008

Koldo Aldai